lunes, octubre 30, 2006

Mis relatos semanales

TINTERO VIRTUAL CCLIV "ESAS MALETAS"

"Escapada" [ relato ganador del Tintero CCLIV ]

Tenía que partir, embalé la casa en cajas, vacié los armarios en maletas y Chloe entró solita en su maleta de viaje. Como una hormiguita fui yendo y viniendo al garaje llevando aquellas cosas y trastos que, realmente, de nada me iban a servir. Cerré los balcones, regué las plantas, arranqué todos los enchufes y me despedí del lugar que había sido mi hogar durante los últimos seis años de mi vida. Ni una lágrima, nada.

Arranqué el coche y la música comenzó a sonar a la vez que el rugido del motor, “Immaculate fools” by “Immaculate fools”, locos inmaculados, esa música resonaba como homenaje a todos mis amigos muertos, aquellos amigos pertenecientes a una generación mutilada por la misma sociedad, aquella que consintió la heroína, la mescalina, las anfetaminas, cuando la policía no hacía nada por impedirlo, ¿por qué? Porque la sociedad estaba interesada en gritarnos aquello de: “ ¡A colocarse y al loro!”. No creo que nunca lleguen a reconocer el genocidio de aquella generación de adolescentes, aquellos locos inmaculados.


Chloe viajaba a mi lado, como siempre, de vez en cuando sacaba su patita de entre las rejas de su maleta para acariciar la mía cuando cambiaba las marchas, su tacto era tan agradable... no había uñas, solo su blanda suela sonrosada.

Esta vez no escapé hacia el mediterráneo, sino hacia el norte, el plan estaba ya cuajado en mi mente, necesitaba un acantilado y lo encontré en Santander, nunca había estado allí. Me adentré por caminos siguiendo las rutas de la guía de lugares que llevaba en el coche y se presentó ante mi un majestuoso acantilado con aguas más calmadas y azules de las que podía imaginar. Abrí las puertas del coche, todas, saqué las cajas y una a una las fui despeñando, libros, cartas, sábanas, el ordenador, el portátil, ventiladores, sartenes, posters, cuadros. Abrí las maletas y fui lanzando su contenido despacio, era un espectáculo ver mi ropa volar como paracaídas multicolores, los vestidos negros, rojos, azules, las blusas de organdí, la falda roja de seda, la que llevé como una papagena a la ópera. Chloe miraba sin pestañear el espectáculo desde su maletín. Quité el freno al coche y lo empujé hacia el vacío, ¡como cansaba vaciar mi vida! El opel negro fue dando tumbos y cayó en picado como un atleta olímpico y no cerré la boca hasta que quedó totalmente sumergido. Abrí el maletín de Chloe y lo lancé al vacío, cogí a mi gatita despacio y nos fuimos las dos bordeando el acantilado, solas, sin maletas, hacía ningún lugar.

Habíamos roto el mundo y sus cosas y jamás volveríamos a él.

ecume y chloe te saludan

A Chloe, mi gatita blanca

[ ecumedesjours ]