domingo, noviembre 26, 2006

Mis relatos semanales

EL RINCÓN DE SHEREZADE - Los Cuentos de las Mil y Una palabras I

Tema Libre



"Una carta en agosto"


No quiero, ni puedo, borrar los recuerdos tan recientes en los que he estado sumisa todo el día.

Tengo una postal maravillosa, ¡qué digo una!, muchas...

"La luna estaba en su punto, perfecta, lo iluminaba todo en una atmósfera evanescente, todo el mar reflejaba su influjo vaporoso. En cuanto mis pies pisaron la arena, suave, fina y tibia se produjo en nosotros un efecto ancestral, innato, nos despojamos de nuestras ropas sin temores ni dudas, ya había probado el agua con los pies y ya sabía que estaba caliente, así que me lancé. Tras de mi escuché tu cuerpo como contactaba también con el mar y nadamos en dirección la luna. ¡Qué maravilla! Todo el mar era nuestro, toda la noche, el horizonte, toda su espuma y sus olas eran nuestros. Fue entonces cuando me rodeaste con tus brazos, cuando mis piernas se anudaron a tu cadera, cuando mi sexo se encontró con el tuyo erguido bajo el agua, cuando nos reímos, cuando nos besamos, cuando la piel se encontró con otra piel, suave, mojada, tibia, cuando jugamos y nadamos…

Tú de pie, tu fuerza sosteniéndome en brazos, soportando el vaivén que mis muslos provocaban aferrados a tu cintura, yo ardiendo y deseando amarte, la luna como testigo haciéndome brillar. Otra estrella fugaz, el sonido del mar, las olas, la espuma más blanca que la luna, y tú dentro de mí. Tú de pie, yo deslizándome hacia tu sexo, besando tu pecho, mordisqueando pezones y vientre, besando tu sexo, absorbiéndolo. Tus manos apretando mis cabellos, manos excitadas, sintiendo intensamente. Alzar la mirada y ver el camino de tu vientre, y tus labios, y tu mirada en la mía, detrás el infinito y la luna a tu derecha, y el vapor de la noche, y tu sexo en mis labios, Zack en mi boca… "

¿Qué deseo pediste en aquél lecho público en el que estábamos? Un lecho para enamorados, cama con dosel, y por techo un cielo de estrellas fugaces. ¿Qué deseo pedirías? También yo tuve mi deseo, un mismo deseo por cada una de las estrellas que vi, y siempre la misma Luna de fondo. Jamás tuve una noche tan redonda, tan bonita, tan necesitada y deseada. Deliciosa.

He pensado que existe un cierto punto de dolor que hace que estos instantes sean tan intensos, la incertidumbre, el no saber si sucederá y cuando sucede el no saber si será un instante único e irrepetible o si volverá a ocurrir otro milagro. Es un oasis, nada más puedo decir, al menos de momento.

Mientras tú sigas detenido yo no puedo avanzar.

Simplemente espero.

[ ecumedesjours ]