sábado, diciembre 30, 2006

Mis relatos semanales

TINTERO VIRTUAL CCLXXV:

"La Odisea espacial del comandante Tom"





























El comandante Tom, pionero espacial, lleva sometido durante varios años a un feroz entrenamiento físico y mental para poder soportar todas las presiones posibles cuando se encuentre completamente solo a 400.000 kilómetros de la Tierra, rebasando la última odisea espacial en 15.600 kilómetros. Sus anteriores compañeros se dieron un paseo por la Luna; el comandante Tom dará un paseo por el espacio más allá de nuestro querido y viejo satélite, desprenderá un panel acoplado en su nave y dejará gravitando la primera pieza de lo que será la futura estación espacial “Tintero I”.

– Estación Tierra a comandante Tom, estación Tierra a comandante Tom


– Aquí comandante Tom, todo preparado

Comienza la cuenta atrás y la nave despega. Las palabras entre el control de tierra y el comandante Tom resuenan galácticas por todo el planeta azul. Mientras tanto, en un subterráneo bajo la superficie cubierta de público y cámaras de televisión, el comandante Tom yace aletargado mientras dos actores llevan a cabo toda la trama. No ha sido suficiente la dosis y el comandante se está enterando de la extraña situación, poco a poco, mientras finge haber caído ante el efecto anestésico que le administraron en el momento en que la puerta de la escotilla se cerraba para siempre.

Escuchaba a dos enfermeras del gobierno hablar de sus cosas con una frialdad espantosa mientras la humanidad entera estaba siendo estafada con unas imágenes ya rodadas con los mejores efectos especiales. Un actor que fingía asumir el papel del comandante Tom, representaba un ataque de melancolía espacial y se despedía de su esposa y del mundo cortando el cordón umbilical que le unía a la nave, quedando a la deriva mientras se perdía el contacto y todo el planeta escuchaba la insistencia angustiosa del control de Tierra llamando al comandante Tom.


– Control tierra a comandante Tom, ¿puede oírme?, algo no va bien – insistía una y otra vez –

La humanidad lloraba y la imagen de su joven esposa y sus dos hijos daba vueltas por la Tierra en todos los medios de comunicación. Se escribieron novelas, poemas y canciones. Hubo una explosión de conciencia de soledad y el marketing inundó las marcas comerciales con las más variadas ilustraciones de un astronauta sentado sobre una vieja lata, gravitando ante una noche eterna de estrellas y soledad, iluminada por el resplandor azul del reflejo de la Tierra. Los niños, antes de dormir, miraban muy alto, hacia la Luna, y le daban las buenas noches al comandante Tom.

Han pasado cuarenta años de aquella odisea y el comandante Tom desea hablar al mundo, sabe que es peligroso, pero no puede llevarse el secreto a la tumba, pronto cumplirá 70 años. Durante todo este tiempo ha sido un sin techo, fingió salir de aquél episodio “durmiente” con los sentidos y el habla dañada. La frialdad con que acometen los falsos proyectos espaciales para ocultar descubiertos de fondos estatales es digna del más veterano mercenario. El comandante Tom, tras nueve meses fingiendo un trastorno mental irreversible, fue abandonado en uno de los puentes de Brooklyn, al igual que la lata en la que nunca llegó a viajar, y así estuvo, observado durante los primeros meses y olvidado durante el resto de sus días en su propio shock, temeroso del daño que se le pudiera causar a su familia, vagando en el frío, arrastrando un carrito repleto de latas con la imagen del comandante Tom en todos los idiomas.

Se ha acercado a su nueva casa donde vive su esposa con otro hombre. Es Navidad.

El comandante Tom va a hablar. Llama a la puerta y abre uno de sus hijos, se parece a su madre. El comandante Tom no puede hablar, intenta hacerlo y tan sólo consigue expulsar un aliento fétido.


Llora, sonríe, se va y comienza una carta:

“Querida Claudia, los hechos que voy a narrarte pueden parecer realmente increíbles, pero te aseguro que son ciertos, y en prueba de que soy yo, el comandante Tom, tu Tommy, te envío con esta carta aquél tesoro que escondimos de niños en el hueco del viejo roble de la granja de tus primos. Antes de seguir leyendo llama a tus hijos, respira tranquila. Estoy bien y tú has vivido holgadamente, ya sé que fue duro al principio,....”

[milimetro]


2 comentarios:

sulfobio dijo...

existe continuacíon..me gusto mucho la trama, muy realiasta y fantastica.
El final es sorprendente pero cierto. buena entrada o como se llame lo que acabo de leer

écume dijo...

gracias...