martes, septiembre 04, 2007

Somos los penúltimos, my friends





Julia ha ido a una entrevista de trabajo, el puesto es atrayente y supone un cambio a otra ciudad que también le atrae. Julia se ha movido tanto por ciudades y empresas que ha dado la casualidad que el entrevistador y muchos de los trabajadores son conocidos y saben de su buen hacer responsable, es la persona idónea para el puesto y la quieren a ella.

Llega el momento esperado, hablar de remuneración, de salario y condiciones que paso a detallar:

Cuarenta horas semanales, se trabajan dos sábados al mes haciendo una jornada de diez horas, el salario es de diez mil euros por año.... ¡brutos!, en la cabeza de Julia se intentan hacer cálculos entre doce mensualidades y las cuentas no salen, Julia pregunta por las pagas extras y la respuesta, un tanto confusa, es que o no las hay o ya van prorrateadas en ese salario. Oh, se me olvidaba, hay tres mil euros al año repartidos en mensualidades si se alcanzan objetivos, ¿se alcanzan todos los meses?, pregunta ella mientras él disimula y no contesta.

Sale de un edificio flamante, resplandeciente, moderno y lleno de esclavos, en su cabeza siguen bailando los números... 833 euros al mes... habrá que descontar IRPF... Seguridad Social y otros conceptos... las cuentas no salen... y se va decepcionada... Enciende la radio y casualmente están hablando de la reunión de sindicatos y gobierno para pactar una subida del salario mínimo, España está en penúltimo lugar en la lista europea con 575 euros/mes, los españoles somos los que menos cobramos, ella sigue haciendo cuentas mientras una semilla de ira va creciendo en su interior, se oye en la radio las palabras de Mª Teresa Fernández de la Vega, siento decirle a mis queridas compañeras y amigas que sienten una adoración que no entiendo por esta mujer que son gilipollas. Mª Teresa pide calma, le faltó pedir paciencia, el gobierno se compromete a establecer una subida paulatina hasta conseguir un salario mínimo de mil euros para el año 2012 ..... ¿Cómo se atreve esta hipócrita mujer a hablar de salarios mínimos si cada blusita que lleva cuesta más que una de mis mensualidades?, ¿la subida del precio de la vivienda seguirá creciendo a su ritmo alejado de la cruda realidad?, mientras conduce Julia y suena la radio se escucha a sí misma un grito arrancado de sus entrañas:


¡Hija de puta!