sábado, julio 11, 2009

Cuaderno de Días - 2.a

La última escena que recuerdo de esa noche primera fue el sonido de los aspersores ponerse en marcha para regar el jardín de La Masia sin importarles quién dormía pegado a sus muros para enriquecer al Estadio...Así no se trata a los huéspedes. La lluvia del riego volvió a despertar a la serpiente mojando sus lechos...

Dia 2 de Julio 07:00 a.m.

Hacía tiempo que no madrugaba, debía hacerlo. Una ducha, un vestido corto y fresco, mis botas de lona cómodas y viejas. Mochila pequeñita con las justas pertenencias y un taxi en la puerta.

Llegué al Estadio antes de las 8 de la mañana, la serpiente remoloneaba y comenzaba a desperezarse. Malas caras, agujetas, sueño, resaca, gruñidos... esperé a que la sonrisa volviera a asomar en sus caras y les ofrecí el relevo. Comenzó un movimiento caótico, idas y venidas para lavarse en la fuente, al café y a las tiendas a por agua, bebidas, hielo, recogida de trastos. Llegan las cámaras, nos enfocan, nos preguntan, ¡¡nos entrevistan!!, jajajaja, risas. Llegan las fuerzas de seguridad, en principio con mala cara nos van dictando normas para nuestro comportamiento, no hacemos demasiado caso, también ellos se acaban de despertar, paciencia. El jardinero de La Masia vuelve a regar el jardín, esta vez con manguera. Pienso que lo hace para tener una excusa en la mano y contemplar de cerca la serpiente multicolor desde el otro lado de las rejas, porque sino... no entiendo este derroche de líquido vital.




Charlas, una chica me presta su Iphone, quiere que vea sus fotos con Bono en el escenario, ¡y yo creyendo que era Photoshop!... La chica los seguía por toda la gira, siempre lo hacía. Le esperaba París, Roma, Milán, Vancouver, Berlin, Zagreb, Chicago, Boston, Dallas, etc... La Banda ya la conocía. Esto me impresionó y le devolví su Iphone sin llegar a ver todo el book que había recogido, tuve una extraña sensación de tristeza que no entendí en ese momento.





A media mañana me relevan y paseamos por los alrededores, hablamos con los guardianes del Estadio, nos cuentan anécdotas del lugar, de la gira y de la banda y les llevamos helados. Ellos también se sienten limitados y anclados a un pequeño espacio que deben cuidar. Compramos bocadillos, usamos los baños, quizá sea la última vez que los veamos durante ese día, así fue.





De vuelta a la cola recibimos las primeras instrucciones, a las 15:00 horas los primeros 600 accederán a un primer paso que nos hará privilegiados.



A las 17:00 horas abrirán el paso media hora antes que a nadie al estadio para escoger un lugar donde poner la pica.



Dios mio... a las 03:30 p.m. el sol nos dibujaba sin piedad a los primeros seiscientos, nos unimos entre pañuelos que humedecíamos y nos regaban como a los jardines y a las 17:00 horas se abrió la veda.





Nuestras botellas de agua iban sin tapón ya que estaban prohibidos dentro del estadio (yo llevaba mi tapón en el sujetador de mi vestido)



Debíamos dar miedo... ni nos registraron, todo el mundo corría hacía los diferentes accesos que nos marcaba el ticket.



Otro control más, un recorte de ticket y la carrera final para establecernos durante una jornada de 8 horas.





Hombres con camisetas de negro se abalanzaban sobre ti sonriendo, mi primera intención fue escapar de sus garras, después entendí su función de frenarnos, calmarnos, evitar choques y fuertes golpes, buena idea.





Fue todo perfecto, por supuesto cuando llegué mis amigos ya habían escogido un lugar privilegiado.



Dentro del primer anillo que rodeaba al escenario y pegados a la pasarela por donde la Banda vendría a visitarnos.





Y comenzó a llenarse poco a poco, entre la gente asomaban las banderitas de los Mochilaman que te vendían por el módico precio de 4 euros... ¡4 euros! una botellita pequeña de agua con tapón, sin comentarios...









Y asistíamos a los preparativos, a ver como poco a poco se iban ocupando las gradas, cómo se subían los focos, no habían torres con altavoces, la música saldría del techo del escenario redondo, la cúpula del cielo desde donde saldría todo, luz, sonido, imágenes y hologramas....









A las 08:30 p.m. con la tarde iluminada todavía por el alto Sol del verano, conocí a Snow Patrol. Fue un verdadero placer conocer por fin a estos escoceses, guapos, simpáticos en el directo, ágiles, frescos y muy vitales en su música. Una gozada, un bonito concierto. Ellos irían viendo desde su lugar privilegiado como iban llegando casi cien mil personas...





Teloneros, artistas invitados. Te dejo con ellos, te gustará.


1 comentario:

Toñi dijo...

IM-PRESIONANTE.

Me ha gustado mucho tu crónica. Una gran experiencia.

Besos.