lunes, diciembre 04, 2006

Mis relatos semanales

EL RINCÓN DE SHEREZADE - Los Cuentos de las Mil y Una palabras XVI

TEMA:























"Carta a un clochard" [Relato no concursante]

Mon clochard hoy me vestí de hombre, no es la primera vez.

La primera vez fue por rebeldía. Me invitaron a una boda imponiendo la etiqueta, las mujeres “así”, a ser posible a juego con los tonos del pastel (ridículo), los hombres “asá” (patético). En principio me negué a asistir, después de tantas insistencias acudí con un corte de pelo al “dos” suave como un pincel chino, así que lo envolví en fijador para eliminar aquella suavidad. Traje chaqueta de raya ejecutiva, con chaleco, camisa, corbata, aguja y gemelos. Pañuelo en el bolsillo, botas tobilleras con algo de tacón, punta redonda y cordones, medias de encaje. Resultó divertido cuando el padrino me ofreció el puro que sólo se ofrece a los caballeros en este tipo de eventos; obviamente me lo fumé, no sin antes solicitar la cuchilla para realizar el corte de gracia a aquél Davidoff y mojarlo en la copa de Armagnac.

Hoy me visto de la misma forma pero el traje ya está ajado de pasearlo, conmigo dentro, vagando por cada rincón de la sociedad, pero me abriga aun sin las medias.

No necesito beber para embriagarme y emborracharme. La gente es la que me emborracha, por mi aspecto, ¿sabes?, lo dan por hecho. Me sujeto de la farola intentando nublar mi vista y cambiar la visión que pueda tener frente a mí. Una visión nueva, por descubrir y por pintar; un folio, un lienzo en blanco, una pieza de madera, un trozo de arcilla, así es como comienza toda creación. Ante mi, al nublar la vista, sólo hay niebla, un efluvio evanescente que me permitirá crear las imágenes deseadas y anheladas, si sigo entrenándome, llegaré a darles forma y si llego a ser, en verdad, experimentada, conseguiré materializar la imagen de un mundo que yo crearé para ti y para mi.

Será un breve instante que tendremos que aprovechar, mon clochard, efímero, como un suspiro.

Tan solo hay que introducirse en la niebla, dejarse engullir.

Juguemos, tentemos, dudemos y adentro.

– ¿Vamos en bicicleta?

– Y, ¿por qué no?, ¡en bicicleta!

[ hisss ]

1 comentario:

Una mujer. dijo...

Pequeño relato inspirado por un laberinto de palabras, una mente ágil y con mil recovecos por descubrir (¿o por inventar?). En principio una carta que con un par de pinceladas pensé presentar ante la bella Sherezade, pero...

pero... me temo que huyo del lado de los escritores, me aparto de sus peleas sin conciencia ni ética, me siento burlada, engañada y estafada. Rodeada de mierda de escritores, quizá ni existan ni ellos ni su basura, quizá sólo sean una ficción.

Más yo soy real, camino de la misantropía, podría ser anacoreta y ser feliz.

Así que... si escribo será para mi y mis propios concursos.