mandarinas...
Solía ir al revés, le gustaba ir al revés.
Le gustaba trabajar por la tarde, cuando los funcionarios ya estaban echando la siesta, gustaba también de trabajar fines de semana y descansar el lunes. Apenas coincidía con la vida de los demás; todo eso le gustaba.
Le gustaba salir de la ciudad cuando los demás, todos, ya se habían ido, y disfrutaba regresando un lunes sin tráfico por la autovía, le fascinaba conducir sola.
Todo eso le sigue gustando.

Le encanta despertar con zumo de mandarina.
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