wow....
Esta mañana, al salir de casa me encontré con las calles blancas. La nieve gravitaba lenta, cayendo despacio y yo me sentía flotar. El aire entraba en mis pulmones como oxígeno puro que me emborrachaba, me inflaba de paz y seguí flotando durante todo el camino. Mis pies inseguros ante un terreno desconocido me llevaron a no tener prisas, a asegurarlos como un astronauta pisando la Luna, a sentirme feliz con una sonrisa infinita que crucé con mi vecino bangladesí y nos llevó a bailar en la calle, como dos niños que nunca han visto nevar más que en las altas montañas.
Lo más sorprendente fue salir a fumar un cigarrillo en un descanso laboral y ver pasar coches con cadenas por las calles de Madrid.
Y todos flotamos y jugamos como niños, ¡qué risas! y todo eso sin gastarnos un solo euro.

1 comentario:
la verdad que ha sido maravilloso andar por madrid con la nieve cayendo a borbotones
una autentica preciosidad que esperemos no tarde en repetirse
yo me eché a la calle cámara en mano y saqué muchas instantáneas
hubiera sido hermoso besarse tirado sobre la nieve y compartir un poco de esa nieve de labios a labios
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