viernes, abril 03, 2009

Viajeros



Romper el silencio de la madrugada con el traqueteo de las ruedas de la maleta por el adoquinado de las calles, cruzar calles vacías y llegar a la estación llena de vida desde hace ya horas. Ya no se ven despedidas ni besos en blanco y negro. Nada más sentarte y acomodarte, por tus propios medios y fuerzas, te regalan unos auriculares para garantizarse tu anestesia y aislamiento. Ya no hay conversaciones entre los viajeros y si las hay, suelen ser escandalosas y con risotadas molestas, la gente ya no se viste para viajar, se acomoda para ello sin tener en cuenta un mínimo de estética.



Tampoco apetece ya darse un paseo por el tren, estirar las piernas, sin poder echarse un cigarrillo en cafetería mirando las cosas pasar...



Ya nadie está pendiente de tus posibles necesidades, nadie con uniforme dispuesto a ayudarte con el equipaje, ah, y si llevas una gatita paga su billete (a mitad de precio) simplemente por respirar tu mismo aire, porque nadie le da un espacio, tú lo tienes que compartir. Las cosas cambian en poco tiempo...

1 comentario:

Toñi dijo...

No desesperes. Yo he visto despedidas con beso tornillo y lágrimas que me han hecho pensar en que, si no las hay para mí, por lo menos otros las tienen.

A veces te encuentras a alguien amable. A veces haces amigos en un viaje, o al menos puedes conversar con un desconocido sin que haya por medio otro interés más que el tema que comentas con él.

No espero nada en mis viajes, pero a veces encuentro todavía algo que me hace sonreir.

Feliz fin de semana.