Un paseo por Madrid

Mereció la pena la espera y pasear por una Cuesta de Moyano libre de coches, cerrada al tráfico y con un carril bici.
Casetas pulcras y ordenadas se combinan con un caos que parece resultar más atractivo para el comprador o curioso de los libros.
31 puestos que han sido remozados y son réplica de los que había en el año 1925. Tras el incendio de la subestación eléctrica, tuvieron que trasladarse provisionalmente al Paseo del Prado, pero el genio y encanto de los libreros volvió a su lugar de siempre, como si nada hubiera ocurrido



Al final de la Cuesta El Retiro abre la Puerta del Ángel Caído donde un pincel lento pero constante ya está dando colores y frutos de otoño. Los castaños son claros protagonistas y, por supuesto, sus castañas.



Un Picus Viridis, Pito Real, Pico Picapinos, un pájaro carpintero ha posado también frente a mi cámara, ha sido un bonito regalo; también lo fueron las urracas y gorriones, pero... ya me entiendes, un pájaro carpintero es más exótico, más salvaje, más ... extinguible...





En el Barrio siempre hay juerga, siempre.

Y... el regreso.

1 comentario:
Me falta verlo con esos ojos....
J.
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